Elsurdelola's Blog

Notas frívolas sueltas en tiempos de mundial IV

Posted in Actualidad en el sur, Cocina porteña/argentina by Lola Mendoza on junio 23, 2010

Están jugando Ghana y Alemania, y yo -que hoy no miré ningún partido porque ninguno me interesaba- me vine a La Salamandra Dulce de Leche & Mozzarella Bar (El Salvador 4761. Palermo) a comer algo. A (mi)destiempo, como casi siempre.

(Ya les diré qué onda la focaccia de muzza, tomate y albahaca acompañada con ensalada verde que me pedí. Por ahora, el licuado de frutilla con agua va muy bien. Espesito, pero no tanto que no pase por el sorbete.)

El marcador va 1-0 a favor de Alemania. Compruebo que no soy la única a la que poco le importa en este lugar.

Nada que ver con lo que fue ayer, cuando el equipazo que se armó Diego Maradona le dio la tercera victoria a Argentina en este mundial 2010.

Ah, no, ayer era otra cosa. Yo ahí, entregada en un sentimiento en masa: “Vamos, Argentina”.

(La focaccia está rica, una auténtica delicia. Recomendada. No es la típica, sino más bien una especie de “sanguche” de pan suavecito, a todas luces casero. La justa porción de queso, y no de esas tan exageradas que se convierten en masa chiclosa.)

Esto de vivir en un país -a cuya selección le voy desde siempre, ya lo he dicho- que participa en la Copa del Mundo es totalmente nuevo para mí. Me lo habían advertido: “vas a flipar, no sabés lo que es”. No se equivocaron.

Es una locura!!! Asumiendo de antemano el riesgo de haber bebido un tanto del veneno chovinista, lo digo: es como ser parte de un solo corazón.

Incluso cargo como cierta satisfacción por notar dos cosas: que los seleccionados de Maradona mantienen una especie de perfil bajo en sus intervenciones en cámara, cero aires de triunfalismo y nada de desmerecer a sus contrincantes, y que ahora los periodistas que lo putearon al Diego van a tener que asumir que sí, que tal como dijo ayer en conferencia de prensa luego del juegazo, se equivocaron y deberían de pedir disculpas a los chicos de camiseta azul/blanca, a los que el DT defendió a capa y espada mientras algunos no los valoraban. Fijensé: no dijo que deberían de pedirle disculpas a él, sino a los jugadores. Bien!

El primer gol de Demichelis le devolvió el aire a mis pulmones, casi desiertos del elemento por tanto contener la respiración al ver que la especie de muralla que los gigantes de Grecia componían no dejaba ver nunca un huequito.

(La chica que me atendió casi se ahoga con una masita. Lo mismo me pasó anoche, pero con una hierbita de un chimichurri picoso en extremo)

Ah, no, pero la gloria de ayer se volvió inconmensurable gracias a Martín Palermo (soy suya).

Cuando me preocupó en extremo que Messito se veía aún más pulguis entre los gigantones grecos, necesité más que nunca a Palermo… y sucedió: Maradona lo hizo entrar, le dijo “andá y definimeló”, y Martín lo hizo. El golazo oportuno, mágico y bello vino luego de una repelida a otro bombazo de Lio.

Supongo que, obviamente, no fui la única en llorar frente al televisor y tuitear que ama a Palermo. Su vida, su trayectoria, él, todo él merecen el fervor que muchos le rendimos. Encima, ver a su madre, su hermano y su hijo llorando de emoción en las gradas, fue conmovedor a mil.

[Me gustaría no mencionarlo, pero sí: qué pelotudo el periodista que le preguntó sobre Boca. Parecía que quería empañar el momento. Como sea, no pudo: Martín Palermo ya es historia.]

Upa, ni cuenta me di de que el partido terminó. Ganó Alemania. Ya pasó a octavos también. Lo mismo Ghana.

Hoy leí a un bloguero del diario El País que sigue a la albiceleste. Escribió algo como que, a diferencia de otros jugadores, los de la selección argentina están ahí no por guaperas (que guapos son, eh), sino por su juego. Eso, ellos juegan al fútbol, no a otra cosa, y lo disfrutan, que es el fin principal, o no?

Me gustaría agregar que, para mí, la selección celeste y blanca luce como familia, se los ve a los chicos unidos, forman un verdadero equipo. Todos son estrellas, pero no pretenden imponerse unos a otros. “Tengo a muchas figuras delante de mí”, dijo con humildad Palermo.

Así que no soy de las que está esperando un gol de Lionel, sino que siga jugando con el amor, la entrega, el sentimiento y la conciencia de equipo con los que él y sus compañeros vienen jugando, los que logró transmitirles su DT, el más grande de todos. El que ya dijo – y con razón, ahora lo veo, aunque no me guste como suena- que muchos #LTA.

Nota: Es mi primer post desde el celu, gracias a la aplicación WordPress para BB 🙂 Aún no sé qué onda para adjuntar fotos, ya lo averiguaré.

La Parrilla Peña. Un clásico que no desmejora.

Posted in Cocina porteña/argentina by Lola Mendoza on junio 15, 2010

Si algo es difícil en Buenos Aires es recomendar una buena parrilla. Ocurre que como la carne suele ser muy buena, podría pensarse que en cualquier chiringuito va uno a encontrarse con un exquisito asado o el más suculento y tierno bife, pero… va a ser que no.

Además, está el tema del turismo. Buenos Aires es una ciudad plena de turismo durante todo el año, con la excepción de cierto período pasado el verano y entrado el otoño.

También hay que hablar de la relación valor-calidad: no siempre por precios más económicos se consigue lo peorcito, ni siempre por precios onerosos se consigue lo mejor.

Luego de llevarme unos cuantos culazos (fiasco, chasco), como suele decirse en Venezuela, y una vez pude distinguir bien entre una buena carne y una de menos calidad (tenía el paladar acostumbrado a la suela de zapato o de tipo chicle en sus más distintas presentaciones), “descubrí” a la Parrilla Peña.

Es una parrilla típica porteña, con los asadores y buena parte de la cocina a la vista.

Los mozos son muy amables y se esmeran en brindar atención rápida (tema que no es para nada común por estos lares).

La carne es una delicia, suave, tipo manteca. Hasta ahora, el único culazo que me llevé fue que me trajeran un bife de lomo a punto, cuando lo había pedido, como siempre, jugoso. Pero de resto, cuando digo “jugoso”, lo entienden perfecto, no me lo traen crudo, casi recién salido de la heladera, como en tantos otros lugares.

Lo rico comienza desde la entrada: unas empanadas tan deliciosas que más que para abrir el apetito, me gustaría un día quedarme a comer todas las que pueda (pensamiento de glotona).

Mis favoritos son el clásico bife de chorizo, el bife de lomo, el ojo de bife y entraña. Excelentes.

Como entradita… ¡oh, cielos!, las morcillas, los chorizos y la provoleta son un espectáculo de sabor. De guarnición, para mí las papas fritas son lo más (crujientes por fuera, cremositas por dentro) y las ensaladas muy frescas.

Me atrevería a decir que el mejor chimichurri (no así la criolla) que he probado desde que vivo acá es el de Peña. No saben lo que es. Con el justo toque de picante: que se siente, pero no quema.

En cuanto a los vinos, ofrecen una amplia gama de ellos.

Y EL FLAN!!!!!!! Ahhhhhhhhhhh, no pueden irse de ahí sin probar el flan. Mixto, obvio! Una suave caricia de espuma acaramelada.

Sobre el tema de los precios, no es de los más baratos, pero no exageran con los precios y la verdad, los vale cada gramo de sabor. Ojo: sólo aceptan efectivo.
No lo duden. Cada vez que quieran quedar bien con una visita, la Parrilla Peña es una de las mejores opciones. Yo llevé a Los Amigos Invisibles y aún, me cuenta el manager, recuerdan la velada (fue un auténtico banquete) con ganas de repetirla. Y así será, no hay duda.

La Parrilla Peña abre de lunes a sábado, mediodía y noche.

Para reservas: 4731 5463

Rodríguez Peña 682