Elsurdelola's Blog

Enamorados y alquimistas del folklore latinoamericano. Vytas Brenner, Chango Spasiuk

Posted in Cultura en el sur, Personajes del sur by Lola Mendoza on junio 14, 2010

Cuando en el año 2006, Los Amigos Invisibles sacaron su Súper Pop Venezuela -homenaje a artistas venezolanos de los 60, 70, 80 y 90- y escuché la versión de la mágica San Agustín, tema del grande Vytas Brenner, sencillamente aluciné. Esa canción (que se refiere a la parroquia caraqueña del mismo nombre) es una de las más hermosas que he escuchado en toda mi vida y la versión de los invisibles es maravillosa, le hace justicia, le rinde honor.

Según la Wikipedia y la página Rock Hecho en Venezuela, Brenner nació en Alemania el 19 de Septiembre de 1946. Llegó a Venezuela a los dos años de edad junto a sus padres, dentro de la ola inmigratoria europea que llegó a América como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.

A temprana edad se trasladó a España e Italia. También vivió en EE UU. Finalmente regresó a Venezuela en 1972, cuando ya contaba con algunas producciones discográficas como “Brenner´s Folk”.

Ya en Venezuela, con María Fernanda Márquez forma el dúo Vytas y Mafe, con el que grabó algunos 45 rpm que contaron con la producción de Pablo Shneider.

Fusionó ritmos de música tradicional venezolana con elementos de rock progresivo y jazz, en los que se mezclan sintetizadores, guitarras eléctricas, baterías y bajo con instrumentos de la música tradicional venezolana como el cuatro, el arpa, las maracas y varios elementos de percusión.

Fue así como creó un estilo único con sonido propio, plasmado en obras que se convertirían en clásicos.Especialmente en las que conforman su llamada etapa progresiva (entre 1973 y 1978).

Luego experimentó con otros géneros musicales. Entre sus últimos trabajos están “Amazonia” (1993) y “El dorado”, (que data de algún año impreciso dentro de la década de los 90).

A mediados de los noventa se traslada a Europa. Murió en Salzburgo (Austria) el 18 de Marzo de 2004 debido a un infarto. Tenía 57 tempranos años.

Myspace Vytas Brenner

Discografía

Mírame Señor/Viéndote crecer (1972) -con María Fernanda Márquez-

Es un día extraño/Farewell (1972) -con María Fernanda Márquez-

Frailejón/Araguaney (1972)

La Ofrenda de Vytas (1973)
Temas: Morrocoy, Ofrenda de Miguel, Tormenta de Barlovento, Frailejón, La Sabana, Tragavenado, Araguaney, Canto de Pilón.

Hermanos (1974)
Temas: Agua Clara, Madrugada, Amanecer, Danzas de los Pájaros, Gavilán, Pastos, Ganado, Estampida, Ana Karina Rote, Sentado en una Piedra.

Jayeche (1975)
Temas: Cariaco, Sancocho de Médula, La Restinga, Playa de Agua, Cachunchú Florido, 6 por Electron, Jayeche, Catatumbo, Caracas para Locos, Ávila.

En Vivo! (1977)
Temas: Interludio, Morrocoy, Cachunchú Florido, La Restinga, Playa de Agua, Ganado, Cariaco, Ávila, Frailejón, Interludio.
*Grabado en vivo en el Teatro de Bellas Artes (Maracaibo), Teatro de la Ópera (Maracay), Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela (Caracas), Teatro Juárez (Barquisimeto), Teatro Municipal (Caracas)

Ofrenda (1978)
Temas: Armonías para cantar, Mandingo, San Agustín, Acuesta, Princesa, Aguacero.

I Belong (1981)
Temas: I belong, I gotta feeling, I´m gonna climb that mountain, Sweet Zita, Decissions, Are you the one?, Feeling much calmer.

Estoy Como Quiero (1982)
Temas: Dorado I, Ponte a valer, 15 partes por millón, Estoy como quiero, Acuesta (grabado en vivo, Maracaibo), Canchunchu florido (grabado en vivo, Maracaibo), Dorado II.

(1982) -Sencillo-
Temas: Hasta cuando (Versión I), Hasta cuando (Versión II).

Vytas (1983)
Temas: Playa Sombrero, Un amigo mas, La Chinita, Cristofue, Adicora, Hasta cuando, Amuay.

El Vals del Mar (1986)
Temas: El vals del mar, Eres tu, Los espejos, Sentado en una piedra, Agua clara, Una rosa roja, Dos viajeros, Escalas y armonías, Estoy como quiero.

Amazonia (1993)
Temas: Ofrenda, Karibik, A Bolívar, Techos Rojos (1er Movimiento), Techos Rojos (2do Movimiento), Aruanda, Mestizo, Guacamaya, Autana, Orinokia, Amazonia.

El Dorado (199?)
Temas: Frailejón, Historische erzahlung, Polkason, Mazurka mazorka, Jolandina, Schottiloko, Antiqua, Magic, Schwarzes gold, Python, Sampocpolka, Hellbrunn, St. Augustin, Gewonnene herde, Brandungsrauschen, Teke it (or leave it).

Lo Máximo de Vytas Brenner (1994)
Temas: Cachunchú Florido, La Restinga/Playa de Agua, Catatumbo, Caracas para Locos/Cerro del Ávila, San Agustín, Mandingo, Princesa, Morrocoy, Frailejón/Interludio.
Recopilación de los álbumes Jayeche (Cachunchú Florido, La Restinga/Playa de Agua, Catatumbo, Caracas para Locos/Cerro del Ávila), En Vivo! (Morrocoy, Frailejón/Interludio) y Ofrenda (San Agustín, Mandingo, Princesa).
Álbum dedicado a la memoria de Jesús “Chu” Quintero.

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A Chango Spasiuk lo conocía gracias a un programa divino en el Canal Encuentro, Pequeños Universos.

Pero cuando lo vi en el Festival de Otoño de Buenos Aires gracias a una invitación de mi amigo Matías, lo amé. Dirá Mati que esto sólo porque es un guapo(te) rubito. Pero no, la cosa va más allá. Su arte de interpretar la música folklórica de Argentina me atrapó. (Claro que nunca vi a nadie lucir unas babuchas con tanta hermosura como él :P).

(Con info de la página web Estación Tierra)

Siempre digo que la parte más latinoamericana de Argentina está al norte. Precisamente en Misiones, provincia que colinda con Brasil y Paraguay, nació Chango, descendiente de ucranianos, en el año 1968.

En Misiones conviven comunidades nativas originales (mbya-guaraní), población criolla y varias colectividades extranjeras llegadas a la Argentina a principios del siglo XX.

Spasiuk y su tío tocaban su bandoneón en matrimonios, kermeses y otros eventos populares. Desde que participaron en un programa de televisión, comenzaron a hacerlo también en festivales.

El entonces jovencito bandoneonista comenzó a cursar antropología en la capital de su provincia, pero declinó. Luego estudiaría en Buenos Aires a la vez que mantenía su residencia en Misiones.

Uno de sus primeros grandes éxitos fue en el famoso Festival de Cosquín. Luego de eso vinieron participaciones con Divididos y Cienfuegos para regresar a su música cuya base es el folklore.

Se ha presentado en numerosos festivales, en escenarios de varias partes del mundo como Brasil, EE UU, Uruguay, Holanda, Alemania, Francia, Ucrania e Inglaterra, entre otros.

Discografía

Pynandí (Los Descalzos) / 2009
Tarefero de mis pagos. Sonidos de la tierra colorada / 2006
The Charme of Chamamé / 2004
Chamamé crudo / 2004
Polcas de mi tierra / 2004
La ponzoña / 2004
Viraloucos / 1999
Bailemos y… / 1991
Contrastes / 1990
Chango Spasiuk / 1989

Página web de Chango Spasiuk

Notas sueltas frívolas en tiempos de mundial III. Ana María Simon: te banco!do e

Posted in Asuntos de idiosincrasia by Lola Mendoza on junio 14, 2010

A Ana María Simon (actriz, locutora venezolana) la conocí cuando salía yo con alguien que quedó atrás, en alguna de mis vagas historias perdidas.

Fui a su casa a una cena cuyo plato principal, destinado a agasajar a quien yo acompañaba, creo recordar era trucha, preparada por alguien que en aquel momento era su pareja, no sé ahora.

Bonito, bonito no me trató. Me parece que tenía cierto empeño en demostrarme que mi relación con su amigo (por eso estábamos ahí) sería pasajera. No se equivocó, pero hubiese sido genial un poquito de buena onda de su parte. Bah, ya fue.

El tema es que tan inexplicable me pareció esa actitud entonces, como ahora me lo parece el ataque que le hacen tuiterverdugos venecos por hacer un chiste inofensivo con la Vinotinto (como comento en mi anterior post, así llaman a la selección nacional de fútbol en Venezuela).

Simon hizo un tweet jocoso en el que comparó a la selección venezolana (que, con todo su esfuerzo, aún no es de las fuertes) con otra de las más débiles en el mundial. Lo interesante es que, a ver: la vinotinto no está jugando en este mundial. Ella no hizo un chiste sobre su desempeño en el mundial porque, necesito repetirlo: la vinotinto no está en el mundial.

Yo no entiendo nada.

Venezuela es un país en el que se vive en medio de una violencia tan exagerada como inaceptable. De muchos tipos: jurídica, urbana, social, política, económica…

Sin embargo, es común leer en twitter chistes sobre muchas cosas que para mí son más que preocupantes. Y pocos de estos son autocríticos o críticos. La mayoría son ramplones. Se ríen de la escasez de comida, del control de cambio, del empobrecimiento de la vida cultural/artística, de los cortes continuos de luz y agua, de las expropiaciones arbitrarias, de los presos políticos (“aquí no hay presos políticos, sino políticos presos”, es un chiste que hacen entre el jefe de Estado y sus adeptos), de las matanzas diarias, de la justicia corrupta, se ríen y se ríen y se ríen… Pero se dan golpes de pecho por un equipo de fútbol que aún no ha ido a un mundial.

Por ahora, me banco a Ana María Simon. Porque por mucho que les duela, aún la selección veneca no ha logrado el desempeño que le permita estar junto a los grandes. Probablemente lo logre algún día. Seguramente va a llegar al mundial. De hecho, en el medio futbolero (periodistas deportivos, jugadores…) no se la ve con lástima, sino con criterio tipo de “selección que promete”.

Y la banco también porque no cedió a la tentación de “vamos a caerle bien a todo el mundo”. No. Por sus tweets creo ver que ella tampoco, como yo, entendió la exageración desmedida en algunas reacciones. Y ese cuento de camino de “es que el amor por la vinotinto nos une”… Upa, qué lindo, pero yo escogería unirme más bien a las ganas generalizadas de dejar la mediocridad imperante atrás, para siempre.

Un chiste en el TL de Ana María Simon, aunque lo lean sus más de 74 mil seguidores y lo retuiteen otros más, no va a impedir que esto pase, que la selección avance, aunque el imaginario popular alimentado por Paulo Coelho o “El secreto” piense lo contrario. “ToménseláN”.

Como tampoco los chistes de autonegación (con el mensaje implícito de: “bah, acá no pasa nada, acá somos felices”),  van a tapar la realidad de la vida en Venezuela. Los chistes críticos quizás ayuden, por lo menos a entender lo que pasa, por qué pasa.

Qué sé yo. José Ignacio Cabrujas dijo que Venezuela era un país al que aún había que fundar. Yo digo que a la sociedad venezolana le falta mucha autocrítica. Cuestionarse y cuestionar el entorno, según Arturo Uslar Pietri, es una forma de inteligencia. Esa forma de inteligencia, creo, forma parte de las muchas materias pendientes en la tierra de Bolívar.

Molestarse por un chiste sobre la vinotinto y no porque cada vez se vive más como animalitos de campo, me parece que no da.

* si quieren seguir a Ana María Simon, acá su twitter: @anamariasimon

Por enésima vez, comparto:

Notas frívolas sueltas en días de Mundial II

El sábado fue el primer partido de la selección argentina. Yo sabía que iba a emocionarme, pero no que ver a Diego Armando Maradona (que primero salió vestido sport y luego, hermoso, de traje, cosa que en parte agradezco a la gente de Un traje para Diego) en el campo me iba a desatar un desagüe incontenible por mis ojitos.

No se puede inventar, a los equipos se los siente o nada. Pura pasión, amor, es lo que me inspira la albiceleste. Muchos esperaban más, se quejan y blablabla, pero ese 1-0 para mí fue maravilloso. Maradona y su selección se estrenaron en el Mundial 2010 con un juego ganado. Listo, felicidad.

Mi amor por Maradona me sometió a uno que otro ataque de furia de varios tuiteros venezolanos. En parte los entiendo. Quien ha padecido vivir en la Venezuela de Chávez puede saber qué es la polarización. ¿Qué la Argentina está polarizada? No, queridos, que está en pañales frente a la violencia política que ambos bandos (oficialista y opositores) venecos manifiestan. Cualquier muestra de opinión libre que vaya en contra del criterio extremo de las dos “matrices de opinión” imperantes corre el riesgo de ser sometida al escarnio, a la retaliación, al “unfollow”. Casi que se es víctima de ostracismo por ir en contra de la “corriente”. De hecho, la mayoría de esta gente considera que quienes nos hemos regalado con mucho trabajo (o no, qué sé yo) la oportunidad de vivir fuera de aquel pandemónium -al parecer in crescendo sin fin-, perdimos el derecho a opinar (una locura que yo, obviamente, no tomo en cuenta).

Si digo que lo entiendo es porque cuando yo vivía allá y hasta un tiempo después de felizmente irme, asumía algunas de estas mismas actitudes. Al punto que yo fui otra de las que decidió darle la espalda al Diego en respuesta a su pública simpatía con el presidente venezolano.

Pero el fútbol es mágico. Y la distancia, sin duda, es sanadora. Así que opté por, además de todo lo que aquel gobierno me ha quitado, no dejarme expropiar mis afectos. Por Diego Maradona, en parte, amo y respeto al fútbol argentino. No me jodan. Es un grande, sin comparación con ningún otro en el mundo, aunque me moleste cuando es violento con las palabras. Lo banco a morir.

Además de los chistes simples y los juicios bananeros en relación con los problemas de adicción de Diego, estuvo presente el resentimiento. Venezuela nunca ha ido a un mundial de fútbol. Y, por otro lado, la Vino Tinto (como llaman al equipo nacional) hasta el momento no me ha hecho sentir el furor que vengo sintiendo desde niña por la albiceleste. Así que irle a la selección argentina casi me lleva al paredón (en serio, en aquel clima castrense violento, en cualquier momento los que nos atrevemos a pensar por nosotros propios seremos ejecutados en la Plaza Caracas, si es por parte del oficialismo, o en la Plaza Altamira, si es por parte de la oposición formal).

Podría George Romero inspirarse en aquello para una peli de zombies. Porque me los imagino a todos comiéndose a pedazos si siguen así. El tema está en la dificultad de parodiar a la parodia. Porque ya yo veo en estas actitudes a una mala parodia de alguna sociedad primitiva.

Yo tenía que celebrar el triunfo de mi selección, claro, así que un asadito en Calden del Soho -que, por muy cheto que suene, la verdad es que un lugar tranquilo, tipo clásico porteño en el que se come delicioso dentro de una de las más amables atenciones que se pueden conseguir en la ciudad y por unos precios que no son exagerados-  me ayudó a cumplir mi propósito. Y vino y vino y vino y vino. Y más vino.

Ayer llovía sin parar, pero nada me detuvo de pasar por una feria de diseño que me encanta (De Vanguardia Palermo), en la que busqué unas fabulosas calzas pintadas a mano, una divina remera con la Frida Kahlo de mis amores estampada y un vestidito negro al que le había montado el ojo hacía casi un mes (tuve suerte de conseguirlo, tan lindo, esperando por mí) y que yo insisto en que, una vez lo lleve puesto, me hará sentir como un personaje de Federico García Lorca.

Al llegar a casa, ya entrada la noche, comenzó mi atemporalidad. Luego de ver en TCM “Lo que el viento se llevó”, y llorar felizmente por enésima vez, caí en una especie de espacio vacío, no brookeano, sino más bien deleuzeano: en imprecisos círculos de memoria-tiempo.

Desde que comenzó el mundial se me ha dado por dormir en el sofá del living. No tengo tv en mi habitación. Debe ser por eso por lo que no estoy durmiendo muy bien. No sé cómo conseguí diferenciar el sueño del estar entredormida y finalmente descansar corrido. Pero, una vez que abrí los ojos a eso de las nueve y media de la mañana con la pretensión de ver el juego Serbia-Ghana, que al final nunca vi, me entregué a un ciclo de despertar/dormir que acabó cerca de las 2 de la tarde cuando se me ocurrió que sería bueno levantarme a comer algo, que no era otra cosa que un plato de pasta con salsa bolognesa (por aquello del espíritu de la tana que nunca fui).

[Serbia-Ghana, según Cancha Llena]

Fui a La Pharmacie. Primera vez que iba a este sitio. Acogedor, buena atención, precios re solidarios. Unos papardelle margarita (pasta artesanal al huevo más albahaca) con una deliciosa salsa bolognesa mataron con justicia mi antojo. Obvio que el vino no faltó.

El local tenía televisor, tema importante en días de Mundial, pero realmente el partido de Alemania-Australia no me animaba ni un poquito. La profesionalidad y trayectoria de los alemanes fue evidente y quedó reflejada en un marcador 4-0 frente a los australianos. Buen partido.

[Crónica Alemania-Australia, según Europa Press]

Luego de la comida (un plato abudante) me pedí una copa de lemoncello, pero el mozo no me entendió (quizás por mi indescifrable tonada latinoamericana :D)  y me trajo una copa de lemon-champagne que no devolví jajajajajajaja sino que bebí completa para, al final, repetir la orden y obtener mi deseo original.

Se me dio luego irme de shopping (y eso que no estoy en “mis días”) y terminé en un Zara.

Zara es un misterio: podés conseguir ropa divina y asequible y ropa tipo espantapájaros a precios exagerados. Como escribí en mi twitter: “a veces está buena para Sophia Coppola. A veces para Tim Burton”. Pero igual salí con un par de calzas (en realidad fui por ellas, compré unas el otro día y las recomiendo: de buen algodón, gruesas, resistentes, duraderas) y un saquito que quería desde hace un tiempito para ponérmelo sin bra/corpiño y sentirme sexy.

Y ya, eso fue todo. Odio que se acaben los días domingo. (Mientras escribo este post de la nada misma, en el canal Film&Arts transmiten la 64° edición de los Premios Tony.)